«Bon dia» arquitectura

«Bon dia» arquitectura

Hoy recuperamos un antiguo artículo publicado hace 4 años. El despacho Espai Blanch arquitectura era poco más que una semilla cargada de ideales que intentaba arraigar en la ciudad de Reus golpeada por la crisis. Una idea clara de arquitectura, mucho esfuerzo y un equipo capaz de todo nos han traído a materializar nuestra visión de la arquitectura. Cada proyecto, cada rehabilitación, cada oportunidad ha sido aprovechada para reafirmar nuestro ideario.

En el artículo hablábamos de la necesidad de establecer una relación sincera entre el arquitecto y el usuario final. Seguimos comprometidos con esta filosofía de trabajo:

“Bon dia, ningú ho ha demanat però fa bon dia…”. Este es el inicio de una conocida canción del grupo musical catalán Els Pets. La letra retrata los vicios y costumbres de los ciudadanos del que podría ser cualquier pueblecito de nuestra tierra, transportándonos a un mundo de sonidos, olores y colores muy conocido por todos.

Dibujado en nuestra mente el paisaje de la canción, es fácil darse cuenta del protagonismo que adquiere la arquitectura, hasta qué punto el trazado y el tejido urbano condicionan a sus habitantes. Pero la arquitectura es más que el escenario de nuestra cotidianidad, forma parte de nuestra identidad. Las proporciones, luz y texturas de las calles y edificios que habitamos configuran nuestro paradigma.

El arquitecto es el profesional que planifica este espacio, pero no es el único responsable, pues cada uno de sus habitantes lo alterará de mil y una formas diferentes e imprevisibles. Son valores necesarios por el arquitecto la humildad y la responsabilidad. Humildad para aceptar que sus obras lo trascienden. Responsabilidad para asumir el alcance de sus decisiones sobre el colectivo. La ausencia de estos valores llevaría al arquitecto a creer que la arquitectura es patrimonio suyo, con el consecuente distanciamiento de la sociedad. Una sociedad que lo miraría con ojos de incomprensión no entendiendo demasiado bien su obra.

Quizás debería de ser el ciudadano el primero en comprender el concepto del edificio. Al fin y al cabo, ha sido construido para él.

Salud y arquitectura!

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